
Las conclusiones de la Cumbre del Consejo Europeo, celebrada en Bruselas durantes los días 23 y 24 de junio, no pueden ser más decepcionantes: no adoptó ninguna medida que permitiera a Grecia alejarse de la perspectiva de una suspensión de pagos, ratificó la continuidad de unas políticas de austeridad y ajustes presupuestarios fracasadas y que están erosionando gravemente el modelo social europeo, abrió la puerta a que los Estados firmantes del Tratado de Shenguen puedan limitar la libre circulación de personas en sus fronteras, y nombró a Mario Draghi presidente del Banco Central Europeo (BCE).