La educación es un derecho de ciudadanía que debe ser garantizado por los poderes públicos. Este derecho se reconoció en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 en el artículo 26, y obliga a los gobiernos a proteger y hacer efectivo este derecho. En la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas de 1989 se hace mención en los artículos 28 y 29. Este derecho asegura la emancipación de todas las personas, la igualdad de oportunidades, la cohesión social y la educación a lo largo y ancho de la vida.
La calidad de la educación pública está basada en:
- la construcción colectiva de proyectos educativos;
- la participación y la democracia;
- la atención a cualquier problema o dificultad con garantías y recursos;
- el alumnado y no en el coste-beneficio;
- la gratuidad, sin cuotas “voluntarias”.
La escuela pública es la de todos y todas, la de siempre, la que acoge, en la que la participación es parte de su esencia y en la que pensamiento crítico y una formación sólida son sus apuestas.
¡Matricúlate en la pública, es tu derecho!













