La educación no puede gestionarse simplemente desde criterios de eficiencia económica ni limitarse a comparaciones simplistas.
CCOO Enseñanza reafirma su reivindicación respecto a la reducción efectiva del número de alumnos y alumnas por aula como una medida imprescindible para garantizar la calidad del sistema educativo, la igualdad de oportunidades y unas condiciones de trabajo adecuadas para el profesorado.
El sindicato es tajante a la hora de asegurar que el debate sobre las ratios no puede limitarse a cálculos economicistas ni a comparaciones simplistas, basadas únicamente en resultados de pruebas estandarizadas, tal como ha aparecido en la prensa estos últimos días en referencia a un estudio sobre el tema.
El sistema educativo afronta un contexto cada vez más complejo, con una mayor diversidad en las aulas y una creciente exigencia hacia el profesorado, pero estas demandas no han venido acompañadas de una mejora suficiente de las condiciones estructurales del sistema, lo que dificulta la labor educativa, la gestión de la convivencia y pone en riesgo la calidad del servicio público que prestan los centros.
Para el sindicato, el tamaño de los grupos influye directamente en la posibilidad real de atender la diversidad del alumnado, detectar dificultades a tiempo y ofrecer una atención educativa personalizada. En aulas masificadas resulta mucho más difícil desarrollar procesos de enseñanza inclusivos, especialmente cuando aumenta la presencia de alumnado con necesidades educativas específicas o en situación de vulnerabilidad social.
La evidencia muestra que la reducción de ratios tiene efectos especialmente positivos entre el alumnado con mayores dificultades o más vulnerable. Por ello, el sindicato propone, además de una bajada general de las ratios, que todo el alumnado con cualquier necesidad cuente doble a efectos de ratio, para bajarlas más donde más se necesita.
En este sentido, CCOO recuerda que la mejora de la equidad y la inclusión debe ser un objetivo central de cualquier política educativa, y que garantizar condiciones adecuadas en las aulas es una herramienta clave para reducir las desigualdades que conviven día a día en los centros.
El tamaño de los grupos también tiene un impacto directo en el bienestar del profesorado y, por tanto, en la calidad del proceso educativo. Las ratios elevadas incrementan la carga de trabajo, dificultan la gestión del aula y aumentan el desgaste profesional, lo que repercute negativamente en el clima educativo, en los resultados del alumnado y en la salud mental.
Por ello, el sindicato reclama a las administraciones educativas que sitúen la reducción de ratios como una prioridad de las políticas públicas en educación, acompañada de un incremento de plantillas docentes, mejores condiciones laborales y de reconocimiento del profesorado, y recursos especialistas suficientes para atender adecuadamente la diversidad del alumnado.
La educación no puede gestionarse únicamente desde criterios de eficiencia económica. Así, garantizar el derecho a la educación exige invertir en condiciones que permitan enseñar y aprender en entornos adecuados. Reducir las ratios nunca será un gasto superfluo, sino una inversión necesaria para construir un sistema educativo más justo, inclusivo y de mayor calidad.












