FECCOOCYL | 31 de October, 2026

Jueves, 29 Octubre 2026 21:50

¿A quien le molesta tanto la huelga del 4 de noviembre?

A pocos días de la huelga docente del 4 de noviembre, parece que algunos están más preocupados por convencer al profesorado de que no haga huelga que por exigir a la Consejería de Educación que atienda sus reivindicaciones.

No deja de resultar curioso. Tenemos una Consejería que lleva demasiado tiempo administrando promesas, aplazando soluciones y regateando mejoras para el profesorado. Tenemos problemas de retribuciones, plantillas, atención a la diversidad, carga burocrática y condiciones laborales que siguen sin resolverse. Y, cuando se convoca una huelga para exigir respuestas, hay organizaciones sindicales que dedican sus esfuerzos a desacreditarla.

¿Tanto molesta que el profesorado se movilice?

El último cartel difundido por STECyL-i merece una respuesta. No tanto por sus descalificaciones, que se califican por sí solas, como por las contradicciones que pone de manifiesto. También merecen respuesta algunos lamentables argumentos que nos llegan de algunos centros.

Negociar, negociar y volver a negociar. ¿Hasta cuándo?

Se nos dice que la huelga ignora las posibilidades de negociación existentes. Es un argumento sorprendente después de más de un año de negociaciones y movilizaciones sin que se hayan resuelto reivindicaciones fundamentales del profesorado.

Para algunos, siempre hay una próxima reunión, un asunto pendiente, una expectativa de acuerdo. Lo que nunca parece llegar es el momento de decir basta o de abrir la movilización para negociar con más fuerza. Son esos mismos sindicatos que dicen en sus comunicados que romper las negociaciones significa no conseguir nada. Esos sindicatos que han renunciado a la movilización y convierten la negociación en servilismo.

Y hay una circunstancia que retrata perfectamente esta situación.

El 9 de octubre, STECyL-i firmó, junto a ANPE y CSIF, el acuerdo sobre tutorías y reducción horaria para mayores de 55 años. El 28 de octubre, en la primera reunión de la comisión de seguimiento, ya estaba planteando demandas para cambiarle el contenido. ¿Qué les pasa? ¿No es tan bueno lo que habían firmado?

No lo decimos nosotros. Lo anuncia el propio sindicato en un cartel en el que reclama reducir los plazos de aplicación de las medidas para mayores de 55 años, mejorar las condiciones de la función tutorial, aclarar su alcance y garantizar la dotación de profesorado necesaria para aplicar las reducciones horarias.

Es decir, apenas diecinueve días después de firmarlo, ya está reclamando cambios. Resulta difícil de comprender que, al mismo tiempo, se presente ese acuerdo como un motivo para no hacer huelga y se desacredite a quienes consideramos que las condiciones pactadas son insuficientes.

Si hay que mejorar los plazos, garantizar las plantillas y seguir negociando cuestiones fundamentales, aspectos todos ellos por los que CCOO no firmó el acuerdo, ¿el acuerdo es bueno y la huelga es mala?

Desde CCOO lo tenemos claro, la huelga no es lo contrario de la negociación. Es una herramienta para conseguir que la negociación dé resultados. Y si tantas cuestiones siguen pendientes, habrá que preguntarse si el problema es que el profesorado se movilice o que la Consejería de Educación ofreciera un acuerdo malo y algunas organizaciones sindicales lo aceptaran.

 

La unidad sindical, la huelga del 4N y la del 11N: ¿en qué quedamos?

También se reprocha que la huelga del 4 de noviembre se haya convocado sin consenso entre todas las organizaciones sindicales. Resulta difícil entender que se invoque la unidad sindical precisamente para justificar que no se participe en una movilización al tiempo que se defienden los logros alcanzados y las negociaciones resueltas.

Pero, en su nerviosismo, STECyL-i rechaza y desacredita la huelga docente del 4 de noviembre, mientras convoca y promueve activamente la huelga general del 11 de noviembre, llamando expresamente al profesorado a secundarla.

Nos alegra que STECYL se sume a la Huelga General del 11N. Las reivindicaciones sobre vivienda, salarios, coste de la vida y defensa de los servicios públicos merecen una respuesta colectiva. Lo que no entendemos es por qué, en su lógica las reivindicaciones laborales y educativas del profesorado de Castilla y León no parecen suficientes para movilizarse apenas una semana antes.

¿La huelga es una herramienta legítima para defender los servicios públicos el 11 de noviembre, pero una irresponsabilidad cuando se utiliza para exigir más recursos para la educación pública el día 4? ¿Es necesario movilizar al profesorado contra la pérdida de poder adquisitivo en una convocatoria general, pero electoralista reclamar la mejora de sus retribuciones ante la Consejería?

La diferencia entre ambas convocatorias no puede despacharse con una acusación de electoralismo. Tienen ámbitos y reivindicaciones diferentes, pero comparten problemas relacionados con las condiciones de vida y de trabajo del profesorado.

STECyL-i considera que la huelga del 4N rompe la unidad sindical porque no se alcanzó un consenso previo. Sin embargo, esa ausencia de consenso no le impide promover la huelga general del 11N. La unidad sindical es deseable en cualquier convocatoria, pero no puede convertirse en un requisito que solo se exige cuando se quiere justificar el rechazo a una movilización.

Desde CCOO defendemos que ambas jornadas responden a reivindicaciones legítimas y que no existe ninguna incompatibilidad entre ellas. La movilización del 4 de noviembre puede reforzar la del 11, y la huelga general puede dar continuidad a las reivindicaciones que afectan específicamente a la educación pública de Castilla y León.

Lo que merece una explicación no es que haya dos huelgas en una semana. Es por qué quienes consideran imprescindible la huelga del 11 dedican tantos esfuerzos a desacreditar la del 4.

 

Firmar un acuerdo no obliga a conformarse con él

Nadie discute que un acuerdo pueda contener avances. Lo que discutimos es que cualquier mejora deba aceptarse como suficiente y que firmar un acuerdo suponga renunciar a seguir reclamando.

CCOO firmó el acuerdo de septiembre de 2025 y ha seguido exigiendo su cumplimiento. Lo que no aceptamos es un modelo de negociación ritual en el que la Consejería no negocia de buena fe y las organizaciones sindicales están esperando que les concedan cualquier cosa para justificar su firma.

La situación resulta todavía más llamativa cuando quienes defienden el último acuerdo reconocen, con sus propias reivindicaciones en la comisión de seguimiento, que existen cuestiones que necesitan corregirse.

¿No habría sido más útil ejercer presión antes de firmar? ¿No sería más eficaz acompañar esas exigencias con la movilización del profesorado?

Para CCOO, la negociación no termina cuando se firma un documento ni la responsabilidad sindical consiste en defenderlo a cualquier precio. Consiste en conseguir mejoras efectivas, comprobar su cumplimiento y seguir reclamando lo que falta.

 

¿Y si el verdadero electoralismo fuera intentar desmovilizar?

Quizá lo más llamativo sea la acusación de electoralismo. Se sugiere que convocar una huelga responde a intereses ajenos a la defensa del profesorado.

Conviene recordar algo elemental, quienes pierden parte de su salario cuando hacen huelga son los docentes que deciden secundarla. Merecen respeto, no que se ponga en duda su criterio o se reduzcan sus reivindicaciones a una supuesta maniobra electoral.

Pero ya que se habla de electoralismo, cabe formular una pregunta. ¿Por qué tendría que ser electoralista convocar una huelga y no serlo el intentar desacreditarla públicamente?

Cada organización deberá explicar sus decisiones al profesorado. Nosotros explicamos las nuestras tanto para no firmar ese acuerdo como para la convocatoria de huelga. Siguen existiendo problemas graves que requieren respuestas y consideramos que la movilización es necesaria para conseguirlas, a la vista del estilo negociador de la Consejería de Educación.

 

Extrañas coincidencias

No podemos ignorar que, ante esta convocatoria, confluyen posiciones que, aunque parten de intereses diferentes, pueden producir un mismo resultado, que el profesorado no se movilice.

A la Consejería le interesa evitar un conflicto que cuestione su gestión, y para eso siempre tiene a mano a las organizaciones sindicales corporativas que funcionan como gestorías. STECYL-i ha decidido unirse a esas organizaciones y a su estilo sindical.

Y eso sí merece una reflexión.

Porque no basta con proclamarse defensor de la educación pública. Hay que explicar qué se está dispuesto a hacer cuando la Administración maltrata al profesorado y llama negociación a lo que no es más que una escenificación.

Tampoco basta con reclamar unidad sindical mientras se desarrolla una campaña pública contra una huelga ya convocada. La unidad sindical no puede construirse desde el llamamiento activo al esquirolaje.

La responsabilidad sindical no consiste en garantizar la tranquilidad de la Consejería. Consiste en defender los intereses del profesorado, también cuando hacerlo genera conflicto.

El 4 de noviembre no se vota a ningún sindicato. Se ejerce un derecho.

CCOO no va a pedir al profesorado paciencia infinita. No vamos a renunciar a reclamar mejoras retributivas, más recursos y plantillas suficientes, menos burocracia, mejores permisos y licencias y unas condiciones de trabajo dignas.

Tampoco aceptamos que se contrapongan negociación y movilización, como si hubiera que elegir entre sentarse en una mesa o defender los derechos en los centros y en las calles.

La huelga es un derecho, no una concesión de la Administración ni de ninguna organización sindical. Y cada docente decidirá libremente si la secunda.

A quienes consideran que no es el momento de movilizarse, les hacemos una pregunta muy sencilla. Si después de tanto tiempo de negociación, con tantas reivindicaciones todavía pendientes y con acuerdos que sus propios firmantes ya están reclamando cambiar, tampoco es ahora el momento, ¿cuándo lo será?

Aparte, hay otros sindicatos que ahora se han dado cuenta de que se pueden organizar asambleas en los centros y nos emplaza a posponer la huelga hasta la primavera. CCOO lleva más de un año informando y organizando en todas las provincias, en todos los centros, y ahora vienen quienes han estado ausentes de los centros durante cuatro años a decirnos que esperemos a la primavera para convocar la huelga. Hay quien ve mucho electoralismo en el ojo ajeno, pero nada en el propio, lamentablemente.

Desde CCOO seguimos defendiendo la negociación, los acuerdos que realmente mejoren las condiciones laborales y la unidad de acción. Pero no confundimos ninguna de esas cosas con la aceptar cualquier cosa que nos ofrezcan. Para eso, hasta ahora, estaban otros, ahora vemos que STECYL-i también.

EL 4 DE NOVIEMBRE, HUELGA DOCENTE.

Porque negociar no es resignarse. Porque firmar no significa conformarse. Porque los derechos se defienden también con la movilización.

Federación de Enseñanza de CCOO de Castilla y León



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